The history of infectious bursal disease : the second period between 1977 and 2005
Major progress has been achieved since the first historical review of infectious bursal disease (H. N. Lasher and V. S. Davis, Avian Diseases, Vol. 41, pp. 11–19; 1997), much of it between 1977 and 2005. Significant findings in the 1980s were the presence of serotype 2 of infectious bursal disease virus (IBDV) and the diversity of antigenic and immunogenic types of IBDV. In the late 1980s, very virulent IBDV strains emerged and became widespread in many countries by the late 1990s. Soon after the discovery of the antigenic variants, specific commercial vaccines were developed and used successfully in the field. The structure of the virus was discovered, which led to the elucidation of virus genes being responsible for some of the virus' biological functions, including immunogenicity. A consequence of these findings was the development of a new class of recombinant vaccines, which were commercially licensed. Reverse genetics became another tool for virus characterization. The development of monoclonal antibodies allowed the identification of immunoglobulin M positive (IgM+) B cells as the major target cells for infection. A role of macrophages and T cells in IBDV pathogenesis and pathology of the bursa of Fabricius was suggested. New tools for serology and virus identification—ELISA and reverse transcriptase (RT) PCR, respectively—provided new insights in the epidemiology. The widespread use of ELISA kits facilitated the use of vaccines in the face of maternally derived antibodies against IBDV, allowing the determination of time of vaccine breakthrough and therefore vaccine administration.
Se han logrado importantes avances desde la primera revisión histórica de la enfermedad infecciosa de la bolsa (H. N. Lasher y V. S. Davis, Avian Diseases, vol. 41, págs. 11-19; 1997), gran parte entre los años 1977 y 2005. Hallazgos significativos en la década de 1980 fueron la detección de la presencia del serotipo 2 de la enfermedad infecciosa de la bolsa y la diversidad de tipos antigénicos e inmunogénicos del virus de la enfermedad infecciosa de la bolsa. A finales de la década de 1980, surgieron cepas muy virulentas de este virus, que se extendieron por muchos países a finales de la década de 1990. Poco después del descubrimiento de las variantes antigénicas, se desarrollaron vacunas comerciales específicas que se utilizaron con éxito en el campo. Se descubrió la estructura del virus, lo que condujo a la elucidación de los genes virales responsables de algunas de las funciones biológicas del virus, incluyendo la inmunogenicidad. Una consecuencia de estos hallazgos fue el desarrollo de una nueva clase de vacunas recombinantes, que obtuvieron licencias comerciales. La genética inversa se convirtió en otra herramienta para la caracterización del virus. El desarrollo de anticuerpos monoclonales permitió la identificación de células B IgM+ como las principales células blanco para la infección. Se sugirió un papel de los macrófagos y las células T en la patogénesis del virus de la enfermedad infecciosa de la bolsa y la patología de la bolsa de Fabricio. Nuevas herramientas para la serología y la identificación del virus como ELISA y PCR con transcriptasa inversa (RT), respectivamente, proporcionaron nuevos conocimientos en la epidemiología. El uso generalizado de estuches de ELISA facilitó el uso de vacunas frente a anticuerpos de origen materno contra el del virus de la enfermedad infecciosa de la bolsa, lo que permitió la determinación del momento en que la vacuna puede sobrepasar esos anticuerpos y por lo tanto, el momento para la administración de la vacuna.
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